Canòdrom: tras la liebre creativa

Canódrom Dear Design

La herencia racionalista e industrial del edificio proyectado por Antonio Bonet para su uso como canódromo, ha sido respetada en su proyecto de interior, tras la transformación del edificio en vivero de empresas tecnológicas. El diseño interior de Dear Design asume el desafío de adaptar el edificio a nuevos usos sin que pierda la esencia de su origen.

El nuevo Parque de Investigación Creativa de Barcelona está situado en el Canódromo, emblemático edificio racionalista diseñado por el arquitecto catalán Antoni Bonet i Castellana en 1961, que, tal como su nombre indica, funcionó durante más de medio siglo como recinto para celebrar carreras de galgos, en la entrada norte de la ciudad.

Canódrom Dear Design

El edificio es un buen ejemplo de la arquitectura lineal y purista de los años sesenta, con una fuerte influencia del estilo industrial. La construcción, que se conserva tal como se proyectó, tiene dos plantas. La primera es una prolongación de los terrenos a pie de pista, donde la elíptica de 265 metros marca el trazado. La segunda planta se levanta completamente separada del suelo con pilares metálicos y se transforma en un mirador. Visto desde una perspectiva más elevada, parecen las alas de un avión y todo el conjunto tiene un aspecto muy dinámico.

Canódrom Dear Design

El canódromo cerró el mes de febrero de 2006 y el Ayuntamiento de Barcelona lo compró sin tener una idea muy clara de qué hacer con él. En principio se pensó en transformarlo en una instalación deportiva o en un centro de artes visuales. Más tarde se anunció que se convertiría en un Centro de Arte Contemporáneo pero el edificio permaneció cerrado durante dos años.

Finalmente, en 2012, se apostó por vincularlo a Barcelona Activa y que se convirtiera en un equipamiento cultural de creatividad. Diez años después, los espacios del viejo Canódromo reviven después de haber sido acondicionados con una estructura acorde con lugares de trabajo modernos.

Después de la renovación del edificio en 2016, Dear Design Studio ganó el concurso por el diseño interior del equipamiento y también propuso el diseño de la identidad corporativa y la señalización, para darle mayor coherencia al proyecto.

Canódrom Dear Design

El desafío era adaptar las instalaciones del antiguo recinto de carreras de galgos a su nueva función como espacio flexible y dinámico para las empresas emergentes y tecnológicas de diferentes actividades creativas y culturales. Al mismo tiempo, Dear Design propuso estimular el barrio mediante la inclusión de intervenciones tecnológicas que reflejen los procesos desarrollados en el edificio.

Canódrom Dear Design

El proyecto de diseño interior busca desarrollar la flexibilidad y el dinamismo de los diferentes espacios, preservando rastros de la historia del edificio. La idea central es respetar y honrar la arquitectura mínima de Bonet y realizar sobre ella una intervención discreta y cuidadosa. El proyecto responde a la necesidad de una oficina “central” que fomente la interacción entre sus usuarios y promueve las formas actuales de trabajo: flexibilidad y adaptación de los espacios que permiten la movilidad de las personas que los utilizan.

Canódrom Dear Design

Dear Design intervino también en la identidad visual del proyecto, que presenta conceptos de velocidad, movimiento, progreso y tecnología, lo que resulta gráficamente en la descomposición irregular de la tipografía en líneas verticales de diferentes espesores y separadas por diversas distancias.

Canódrom Dear Design

Materiales cálidos como la madera y paneles acústicos de WWCB (madera, lana, cemento) se utilizan para contrastar con la estructura de acero preexistente y los pavimentos de hormigón con el fin de crear un espacio cómodo y agradable.

El mobiliario utilizado en la intervención es un claro homenaje al arquitecto Bonet. La suspensión y las lámparas de pie, diseñadas por Dear Design, combinan dos estructuras originales de la silla BKF, un diseño original de Antoni Bonet, con una piel de tela flexible. Los colores preexistentes del edificio original, el amarillo mostaza y el azul claro, se recuperan en las lámparas de mesa, diseñadas por Dear Design, en las estructuras metálicas de las mesas, así como en los vinilos de la fachada que protegen las oficinas del sol.

Fotografía Aitor Estévez

Texto  Marco Brioni

 

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