Marcel Benedito, director editorial de la revista DISTRITOOFICINA, nos cuenta sus reflexiones sobre el teletrabajo impuesto por el confinamiento y de qué forma nos cambiará la vida en la oficina cuando acabe.

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Seamos positivos. Saquemos alguna lección de esta situación que podamos aprovechar después en nuestra aproximación a los espacios de trabajo. Después de esta experiencia, nos queda la sensación de que nada va a ser igual que antes. Que nuestra escala de valores se ha movido un poco… ¿pero, hacia dónde exactamente?

Mi lista de conclusiones extraídas del confinamiento.

1. Trabajar en casa es una bonita opción.

(Siempre que no sea la única, claro) Hemos aprendido muchas cosas estos días sobre teletrabajo. Y tiene muchas cosas positivas: Organizas tus propios horarios y tus descansos. Ahorras un montón de tiempo en desplazamientos. Puedes disfrutar de tu familia. También, usar tu baño. Te permite estar comunicado. Incluso, puedes llevar los niños al colegio (cuando podamos). Pero, sobre todo, es fácil concentrarse. A mí me queda la sensación de que en casa el tiempo cunde más.

Es muy importante marcarte una disciplina en cuanto a los horarios, pero, una vez la tienes, no es difícil seguirla.

2. La tecnología es nuestra amiga.

¿Os imagináis esta situación sin internet, ni teléfonos móviles, ni televisión…?  Yo tampoco.

Tenemos la suerte y el privilegio de vivir en una época que nos permite comunicarnos en cualquier circunstancia. La tecnología nos está haciendo la vida más llevadera en estos momentos.  Los pecés, las tablets, el móvil… son nuestros mejores amigos. La tecnología está aquí para ser nuestra aliada. Es una herramienta maravillosa.

Y así debe ser en el mundo del trabajo. Sin duda, debemos considerarla nuestra amiga. Fuera miedos a la llegada de los robots. Vamos a utilizarlos y a sacarles el mejor partido porque ellos nos harán mejores.

3. Trabajar en un espacio con más gente es un privilegio.

Ahora lo sabemos. Hemos tenido que recluirnos en casa unas semanas para saber cuán importantes son los demás. En casa y en el trabajo es donde ocurre todo. Entre ambos componen el escenario de nuestra vida.  Hay más escenarios, pero son anecdóticos.

En la oficina tenemos la oportunidad de aprender de otros, ser más creativos, de contrastar ideas, de explicar los problemas, de avanzar juntos. Solos, vamos más deprisa, pero juntos, llegamos más lejos.

Los jóvenes ya nos lo decían. Para ello es tan importante o más el ambiente de trabajo que los incentivos económicos. Porque el espacio de trabajo es el otro lugar donde se cultiva nuestro crecimiento personal. Hay que escuchar a los jóvenes.

Ahora que añoramos nuestra oficina comprendemos porqué es tan importante hacerla cómoda, manejable, versátil. Cuidar el diseño del espacio es la única forma de conseguir que la oficina y la casa sean, de verdad, el mismo sitio.